canal de noticias envía un mensaje facebook

La Bandida

mostrar reproductor musical

Poco después de mudarse a la capital, la rutina de Marco era ir a la XEW a trabajar por las mañanas y dividir la tarde y la noche entre los cafés, los billares, y El Faro a ver si encontraba una oferta para cantar en alguna fiesta o serenata. Muy entrada la madrugada llegaba a su cuarto en Tepito a descansar.

En los billares, donde se reunían los músicos en sus ratos de ocio, Marco oyó hablar de un lugar fantástico en el que se ganaba mucho dinero, la casa de citas de La Bandida.

Marina Ahedo, conocida también como La Bandida o Graciela Olmos, debe su sobrenombre a que se casó con uno de los hombres de Pancho Villa a quien apodaban el Bandido. A la muerte de su marido puso la famosa casa de citas y fue un éxito: a ella llegaban los hombres más famosos, ricos y poderosos de México a visitarla, escuchar los corridos que escribía (de hecho, la canción La enramada es de ella) y, por supuesto, a buscar los favores de las damas que ahí trabajaban. Los músicos que conseguían cantar en el lugar recibían generosas propinas de aquella exclusiva concurrencia.

La Bandida ya no puede
con la ley de la mordaza
va a empezar a abrir la boca
y a ver que cabrones pasa...

Líderes y gobernantes
todititos son igual,
el pueblo se muere de hambre
y ellos usan Cadillac...

Fragmento de un corrido escrito por la bandida

Pero era muy difícil conseguir trabajo en la casa de La Bandida, porque muchos competían por un espacio. La primera vez que Marco entró fue como cliente, acompañando a un artista que estaba ganando fama en aquellos días: Beny Moré. Marco lo conoció en la XEW y, Beny que era muy parrandero, le pidió que lo acompañara, no una sino varias veces. Marco acompañó también a otras personalidades y músicos a la casa de La Bandida hasta que comenzó a ser familiar entre sus trabajadores.

¿Qué cómo logró trabajar en la casa? Por su buena estrella... Entre las muchachas que ahí ofrecían sus servicios se encontraba Sandra, la más guapa de todas a los ojos de Marco, y para su suerte ella se fijó en él.

Ante mi soledad sentimental, Sandra se convirtió en mi ideal de mujer. ¿Qué podía importarme su forma de ganarse la vida, si en lo personal era muy dulce? ... Su filosofía era asombrosa: entre semana, y a pesar de ser ya su pareja, no me dejaba tocarla ni hacerle el amor, afanes destinados sólo para el domingo, que era mi día de fiesta.

Al poco tiempo Sandra le pidió a la Bandida que aceptara a Marco: Fíjese mami (porque todos en la casa la llamaban madre o mami) que hay un muchacho que canta muy bonito y yo quiero que me haga el favor de ver si lo puede acomodar aquí. Así de fácil, Marco comenzó a cantar en la casa de La Bandida.

Las muchachas eran bien aleccionadas antes de comenzar a trabajar. Recuerden, les decía La Bandida, antes que nada, deben escuchar al cliente, sus problemas y sus tristezas. Y eso hacían: Entonces tu mujer te dijo eso, ¡qué bárbara! Y qué le contestaste... y entre copa y copa, la clientela desahogaba sus tristezas primero, tomaba y oía música después y daba rienda a sus apetitos carnales como punto final.

Continúa...

Algunas citas de la vida de Marco están tomadas del libro biográfico Marco Antonio Muñiz ¡Soy un escándalo... dicen! por Guillermo Saad, México, Grupo Editorial Siete, segunda edición, 1992.

 

Un desarrollo de ITzmanova