canal de noticias envía un mensaje facebook

Primeros años en la capital

mostrar reproductor musical

La segunda vez que llegó a la capital, Marco Antonio ya la conocía más. Al igual que la primera, se hospedó en el hotel Independencia, que quedaba muy cerca de la XEW.

En esta ocasión llegó a la W con una estrategia: hacerse amigo de los porteros, y así lo hizo. Eran Ramiro y Simón, que viendo sus buenas intenciones lo dejaron entrar a los pasillos, e incluso asistir a los programas y conocer a los personajes de la radio que tanto admiraba.

Para ganarse la vida asistía a El Faro, un restaurante bar que se encontraba en San Juan de Letrán, muy parecido a El Amigo en Guadalajara, en donde los trovadores se reunían para buscar alguien que los contratara.

Durante tres meses, asistió a la XEW por las tardes y, a El Faro, por las noches. Aunque usaba la misma forma de conseguir trabajo que en Guadalajara (se apalabraba con el cliente y los músicos, a condición de cantar y recibir su parte) fueron pocas las ocasiones en que tuvo suerte y el dinero que había ahorrado terminó por acabarse... tuvo que regresar a Guadalajara, pero después de haber “entrado” a la XEW, aunque sea literalmente, dejando abiertas sus puertas.

Unos meses más tarde se presentó la oportunidad para su tercer regreso. "La tercera es la vencida" se decía Marco. En esta ocasión fue a través de su padre, recién nombrado representante en la capital de un sindicato de trabajadores de Guadalajara. Sin titubeo alguno, Marco "se ofreció" a acompañarlo.

Por treinta pesos mensuales, su padre alquiló un cuartito en el 130 de la calle de Libertad, dentro del popular barrio de Tepito. El pago en el sindicato era simbólico y apenas con lo que ganaban los dos les alcanzaba para malvivir, por lo que, al poco tiempo don Lorenzo decidió regresarse a Guadalajara y, por supuesto, en esta ocasión Marco no se ofreció a acompañarlo.

Esta fue una época difícil: poca comida y apenas para pagar la renta. Pero la juventud es osada y Marco se las ingeniaba para comer...

"En frente de la radiodifusora se encontraba un restaurante que atendían unas comadres. Desde la primera vez que vine a México, iba a comer ahí por barato y sabroso. Con el tiempo, las comadres me llegaron a conocer y a apreciar tanto, que la tercera vez que regresé a la capital me fiaron la comida por seis meses, más bien era una especie de patrocinio."

Y para vestir...

"Llegué a México con dos camisas blancas, dos corbatas y un traje color kaki que mi padre me había comprado. Para asistir a los lugares famosos y cantar en ellos había que llevar traje obscuro. Como no tenía dinero para comprarme uno, decidí llevar el mío a la tintorería que quedaba debajo del cuarto que rentaba. Pregunté que si se podía teñir de negro y me dijeron que sí, pero que tardaría de 4 a 5 días. ¡Qué! les dije, yo no podía esperar tanto tiempo, era mi único traje y lo necesitaba urgentemente. Me dijeron que harían lo posible. En la noche, se los di y me quedé, no un día sino dos en calzoncillos, encerrado en el cuarto esperando a que lo tiñeran. Finalmente tuve mi traje obscuro para salir a buscar empleo en más lugares de México.”

La Ciudad de México en los años de la posguerra

Algunas citas de la vida de Marco están tomadas del libro biográfico Marco Antonio Muñiz ¡Soy un escándalo... dicen! por Guillermo Saad, México, Grupo Editorial Siete, segunda edición, 1992.

 

Un desarrollo de ITzmanova